Yo no sé cuál es el problema de todos. Esta navidad, a varias familias les regalaré un palo con la inscripción “no lo dudes, dales”. En sí, los golpes vuelven las cosas racionales. Como en las películas, cuando un personaje se desquicia y el otro le da una cachetada y seguido le dice “cálmate, «insulto»”. O cuando la televisión no funciona, pero con un golpecito se arregla. Sí. Esos empujoncitos mueven el mundo.
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