Cuando un historiador hace su trabajo y descubre el valor de la historia descubre también su devaluación en el presente. Pero éso no significa que su tiempo carezca de valor, significa que ha de pasar un buen para ser apreciado, quizás, por otro historiador. Algo así sucede con la ciencia ficción y con aquellos amores que uno tarda en comprender. Si somos incapaces de valorar el presente quizá se deba a que lo construimos sin pensarlo, y si lo pensamos, se valora desde antes, que es futuro, que se trata de ciencia ficción a corto plaso (y que además corre el riesgo de salir distinto a lo idealizado). Nada más por éso me encantan las Humanidades.